BLOQUE NEGRO ESTAMPADOS

CANTONA, EL PUTO AMO

Fue un jugador diferente, capaz de marcar la diferencia en cualquier momento, pero a pesar de ser uno de los mejores jugadores del planeta en su momento a Cantona siempre se le atribuyó una poco favorable característica: “mala leche”.

Si en el 2001 (cuatro años después de su retirada) lo reconocieron como el mejor jugador del United del Siglo XX, fue gracias a ese carácter indómito que le hacía superar cualquier adversidad y maximizar el talento que se acumulaba por debajo de sus pobladas cejas. Pero a veces no había manera de contener esa rabia cultivada desde la infancia en su humilde hogar de Marsella. A lo largo de su carrera Cantona protagonizó una serie casi interminable de episodios polémicos digna también de entrar en la historia del fútbol.

Su primer problema disciplinario fue en 1987, en el Auxerre, cuando tuvo un pequeño roce con su compañero Bruno Martini. Un año después fue suspendido tres meses por una dura entrada sobre Michel Der Zakarian, del Nantes. Su club amenazó con no ceder a Cantona a la selección francesa y la sanción se redujo finalmente a dos meses.

A pesar de esto, el Olympique de Marsella lo fichó por 22 millones de francos. Éric salió cedido al Montpellier, donde un día quiso hacerle entender a su compañero Jean-Claude Lemoult que él tenía razón en una discusión lanzándole los zapatos a la cara. Seis compañeros de equipo pidieron su despido, pero Laurent Blanc y Carlos Valderrama mediaron para que todo quedase en diez días sin sueldo.

Mientras Cantona buscaba la esencia de su mejor fútbol dentro de sí mismo, lo peor de él seguía aflorando, estando en el Nimes otro enfado suyo desembocó en un pelotazo a un árbitro. Le sancionaron durante un mes, pero Éric no se quedó a gusto y trato de idiotas a los miembros del comité que le sancionaba. El castigo se multiplicó por dos, lo que colmó el pequeño recipiente en el que reposaba la paciencia del jugador: para sorpresa de todos anunció su retirada del fútbol.

En Francia todavía había gente de fútbol que creía en el talento de Cantona y le hicieron ver que existía un lugar en el que su fútbol tenía un hueco: Inglaterra.

Estuvo a prueba en el Sheffield pero ante la negativa del club para contratarle, decidió firmar por el Leeds United, con quien acabaría ganando la Liga. Sus actuaciones llamaron la atención de Alex Ferguson, quien lo contrató para el Manchester United. Ese traspaso fue clave para el resurgir del equipo de Old Trafford, que llevaba más de 25 años sin ganar la Liga. Con la camiseta de los red devils Cantona siguió coleccionando tarjetas rojas y sanciones, pero su fútbol alcanzó cotas desconocidas en él, por lo que no tardó en convertirse en un ídolo de la afición.

El 25 de enero de 1995, Cantona fue expulsado por una entrada sobre Richard Shaw y al dirigirse a la banda se las vio con Matthew Simmons, un aficionado que bajó a toda prisa once filas para insultarlo: “Vuelve a Francia con tu puta madre, bastardo”. La reacción fue tan inmediata como brutal: Cantona saltó de manera espectacular y le clavó la planta del zapato en el pecho.

El incidente tuvo gran repercusión a nivel mundial, por lo que la sanción fue ejemplar. Cantona fue apartado de los terrenos de juego durante nueve meses y fue condenado a dos semanas de prisión. Una vez cumplida la sanción, Cantona protagonizó una de las ruedas de prensa más legendarias y enigmáticas del fútbol inglés. Con gesto serio soltó una frase que quedaría para la historia: “Cuando las gaviotas siguen el pesquero, es porque piensan que van a tirar sardinas al mar”.

Cantona regresó al once titular del United y a final de temporada anunció su retirada. Sólo tenía 30 años. A partir de ahí canalizó su furia en los escenarios de teatro y en el cine, pero siempre ha tenido que darle vueltas a la idea de que tal vez se retiró antes de tiempo, cuando todavía le quedaba mucho fútbol en las piernas. “Siento que lo dejé demasiado joven. Me encantaba jugar, pero ya no tenía la pasión suficiente para ir a la cama temprano, para no salir con mis amigos, no beber y no hacer un montón de cosas, las cosas que me gustan de la vida”.

Para su consuelo le quedó un palmarés plagado de títulos de Liga. Cantona ganó las seis últimas Ligas que disputó de manera completa. En la campaña 1990/91 ganó la Liga francesa como jugador del Marsella y en su primer año en Inglaterra conquistó la Liga con el Leeds United. Una vez en el Manchester United, entre 1993 y 1997, sumó cuatro Ligas a su palmarés, dejando sólo sin ganar la que él estuvo sancionado por su patada a Simmons y que se llevó el Blackburn Rovers.

Incapaz de dejar atrás su halo de rebeldía, Éric lideró una campaña para castigar a las entidades bancarias por sus responsabilidades en las crisis económicas. Cantona quiso que los ciudadanos provocasen el caos financiero sacando sus ahorros de los bancos el mismo día: el 7 de diciembre de 2010. La idea no logró el eco suficiente y los banqueros siguen encendiendo puros con billetes ardiendo, por lo que es evidente que la revolución social propuesta por el delantero no cuajó lo suficiente. Pero seguro que Cantona lo vuelve a intentar en el futuro. Un tipo capaz de llamar “bolsa de mierda” a su seleccionador nacional y de despachar hooligans a lo Bruce Lee no se rinde tan fácilmente. No olviden que era el puto amo.

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